Sobre Nocturnos Cusqueños

En tiempos donde la imagen digital parece haber colonizado la totalidad de nuestra mirada, “Nocturnos Cusqueños” de Santiago Bustamante, irrumpe como una declaración de que existe otra forma de ver y otra forma de estar, Y esa forma implica una ralentización del tiempo, implica una espera.

Las fotografías que componen esta serie, no son solo registros de la noche cusqueña, sino ventanas abiertas a una percepción, una visión que se forja desde la contemplación.

Cusco, en esta propuesta, se revela como cuerpo luminoso, organismo en vigilia. La exposición prolongada de cada fotografía, es un modo de vincularse con el tiempo que la ciudad ofrece cuando duerme.

Pero si hay algo que Nocturnos Cusqueños logra, es conjurar una suerte de archivo afectivo. La noche, entendida aquí como archivo, no guarda documentos sino presencias. Presencias de un Cusco íntimo, vulnerable, profundamente humano. Lejos del circuito turístico, lejos del exotismo fácil, estas imágenes nos devuelven la ciudad como un lugar que aún puede ser habitado desde el asombro.

Y si la ciudad es constelación, como sugiere Bustamante, entonces cada fotografía es una estrella, una que no está allá arriba, sino aquí, sobre esta tierra sagrada, sobre estos muros que resisten, sobre estas calles que bailan, aunque nadie las vea. Mirar esta serie es permitirnos recordar que, incluso en la oscuridad más densa, hay luces que no se apagan: las de la memoria, las de la cultura, las del alma de un pueblo.

Jero Gonzales
(Fotógrafo cusqueño)

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