Ciudad de New York : El Año Siguiente

Este es un proyecto acerca de las consecuencias que los atentados del 11 de septiembre tuvieron sobre la psicología y el comportamiento de los habitantes de la ciudad de Nueva York. Esta investigación fotográfica es un estudio subjetivo y expresivo sobre las diversas secuelas del 11 de septiembre en el panorama social de la ciudad de Nueva York. Las fotografías fueron tomadas desde el 11 de septiembre de 2001 hasta el11 de septiembre del 2002.

La ciudad de Nueva York cambió enormemente durante el año siguiente a los atentados. El miedo a nuevos ataques terroristas, la crisis económica, las alarmas por el Anthrax y la Guerra contra Afganistán (bautizada por los medios como “La Nueva Guerra de América”) fueron importantes factores que contribuyeron a dicha transformación. Una oscura nube se posó sobre Nueva York durante el año posterior a los atentados. Una atmósfera de dolor, miedo y desesperanza pesaron sobre el ánimo de la gente. El olor a muerte -tanto literal como metafórico- se esparció por la ciudad de Nueva York durante varios meses.

La meta principal de este libro es documentar y describir las reacciones de la gente durante el año siguiente a los atentados del 11 de septiembre. Este proyecto investiga las consecuencias psicológicas del ataque en los neoyorquinos comunes y corrientes: en la gente que vemos a diario en las calles o en las estaciones del metro. Depresión, ansiedad y paranoia fueron algunas de las manifestaciones psicológicas del inmenso temor que afectó a la población durante un largo periodo. El proyecto analiza visualmente el complejo proceso de introspección y aislamiento que vivieron los habitantes de Nueva York luego del 11 de septiembre.

El presente documento contiene una investigación visual del espeluznante nacionalismo que afloró -tanto en Nueva York como en otros lugares de los Estados Unidos- durante los meses siguientes al 11 de septiembre del 2001. El paisaje urbano de Nueva York fue transformado por miles de banderas estadounidenses e incontables símbolos patrióticos. La comunidad expresó su luto y su dolor a través de productos de merchandising tales como pósteres, calcomanías, camisetas, gorras, cajas de pizza etc. Pero la mayoría de estos íconos fue producida por la máquina de propaganda de guerra que se inició desde el día mismo de los atentados. Dicha campaña fue dirigida contra el traumatizado pueblo norteamericano con el fin de generar un sentimiento de rabia y, por ende, un deseo de venganza. Muchas desvergonzadas compañías aprovecharon el desastre como la oportunidad perfecta de publicidad para su propio beneficio económico. La comercialización de productos de mercadotecnia que presentaban la bandera estadounidense se convirtió en un gran negocio y el patriotismo en una poderosa herramienta de marketing. Luego del 11 de septiembre, muy pocas personas cuestionaron lo que significaba ser estadounidense. Muy poca gente en los Estados Unidos se preguntó: ¿Por qué nos odian? Sólamente algunos pocos despertaron y abrieron sus ojos por primera vez para ver lo que acontecía fuera de las fronteras de los Estados Unidos. “La Ciudad de Nueva York: El Año Siguiente” también contiene una documentación de las diversas reacciones políticas de los ciudadanos de Nueva York después de los atentados, así como de algunas protestas y marchas en favor de la paz. Otro tema descrito es la situación de la población musulmana en la gran manzana, víctimas de una terrible ola de discriminación racial durante ese susceptible periodo.

Durante los meses posteriores al 11 de septiembre, los estadounidenses perdieron sus preciados valores de libertad y democracia, dando carta blanca al presidente Bush para que proteja al país de nuevos atentados terroristas. El miedo implantado en las mentes de los norteamericanos fue lo suficientemente intenso como para que los estadounidenses apoyaran la ulterior guerra colonialista de venganza iniciada por Bush. Al mismo tiempo, la actitud de los medios de masivos comunicación fue sinvergüenza y descarada. Dichos medios –cuyo contenido informativo y noticioso estaba exageradamente controlado por grandes corporaciones- fueron la herramienta principal de propaganda. Tanto la prensa escrita como la prensa televisiva fueron medios fundamentales y decisivos para la difusión del nacionalismo y la promoción de la Guerra contra el Terrorismo, lavando inescrupulosamente el cerebro del pueblo estadounidense.

Santiago Bustamante

© Santiago Bustamante 2015